28.10.06

mis verdaderas aventuras de mi vida real (acá es cuando dejo de ser gerund para convertirme en violentamentefeliz)

Yo soy buena onda, en líneas generales, y bastante tímida. Pero supongo que todos tenemos una violentamentefeliz adentro, que sale a defendernos cuando la necesitamos...

Ayer salí. Volví en un estado medio deplorable, pero lo suficientemente entera como para caminar seis cuadras hasta mi casa. Me bajé del colectivo y empecé a andar. Un coso, un híbrido de ser humano y sapo, una desagradable criatura de esas que abundan en el mundo, se bajó del mismo colectivo en la misma parada, y enfiló para el mismo lado que yo. Y me empezó a decir quién sabe qué barrabasada. Yo generalmente en situaciones horribles de este tipo, me hago la boluda, cruzo, hago como que no escucho y empiezo a caminar más rápido, y etcéteras varios. Pero estaba muy pasada de rosca.

Él venía un poco adelante, mirando hacia atrás, “hablándome”. Primero lo miré mal. Pero como sabemos que eso poco amilana a personajes de este tipo, me saqué. Mal.

- Seguí caminando y no me jodas

El señor me siguió diciendo cosas.

- Seguí caminando y no me jodas más.

El señor se hizo el malito.

- Seguí caminando y no me jodas más porque te rompo la cara y te juro que no tengo problema.

El señor siguió haciéndose el machito, pero con un leve miedito, que se le notaba.

- Te digo en serio, no tengo problema en cagarte a piñas ahora mismo. No seas pelotudo, seguí caminando y no me jodas más.

El señor siguió caminando y no me jodió más.

(Para que se den una idea de lo que es actitud, yo mido 1,59 y peso 47 kilos. Soy mínima. Pero les juro que el señor, que no era mucho más alto que yo, pero sí pesaba por lo menos 30 kilos más y definitivamente tenía más fuerza que yo, me tuvo miedo.)