9.1.07

crónicas marcianas

ayer volvía a casa como a las 2 am, un poco antes, muy poco. estaba exhausta, no sólo por la hora, sino también porque había caminado diez cudras o más hasta encontrar la parada de un colectivo que me dejara en casa (por lo visto, el 124 no va por Corrientes), y cuando finalmente el 24 se dignó a venir, decidió ver cual era la velocidad más lenta en la que se podía mover, lo cual convirtió en agonía de media hora un viaje que debería haber sido de quince minutos o menos.

el tema es que caminaba las dos cuadras que separan mi casa de la parada. no me gusta mucho mi barrio en trasnoche, menos en trasnoche de lunes. de hecho, no me gusta ir sola por las calles tarde en la noche, porque soy pequeñita, flaquita y, lo peor de todo, miope. las sombras en lo oscuro me juegan malas pasadas constantemente.

ahì iba, minding my own business, y un señor me dice:

- ¿te puedo hacer una pregunta?

obvio, temí que me afanara (màs que nada porque, por lo arriba mencionado, no lo puder ver bien), pero mis ànimos de ayudar pudieron màs, y me detuve. el señor me empezó a hablar de manera ininteligible para mí, pero me decía algo como "ahora que hice que te detuvieras... me dice mucho de vos... porque me tenía que encontrar con alguien y me desencontré...". a los dos minutos de que el señor ni hiciera pregunta ni dijera nada en concreto (porque si vos me decís que el tipo me dice "sos linda, te puedo acompañar"... pero este desvariaba sin llegar a ningún lado) le digo:

- mirá, si te puedo ayudar en algo, decime y te ayudo. si no, me voy, estoy muy cansada y no tengo tiempo para esto -(me explican por qué, encima, traté de justificarme, como si hubiera estado mal dar media vuelta e irme).

- claro, te estoy exigiendo demasiado, pero vos no entendés que a veces nos apuramos por llegar cuando en realidad ya llegamos hace rato -me espeta el señor con cara de ¿no ves que es acá donde te tenés que quedar?.

- ¿tenés una pregunta para hacerme? porque si seguís hablando, me voy.

- es que no te diste cuenta de que ya te la hice al principio...

"perfecto", pensé yo. me di media vuelta y me fui. el señor siguió hablando un rato, claro, pero yo ya no lo escuchaba...