13.2.07

del anecdotario oficineril: errores, horrores y mala onda

J:- M., ¿explicárselo va las dos veces con c?

M.:- Ehhh--- nooooh...?

ge (con tono de "bestia bruta, los buenos señores de la rae deben de estar retorciéndose en sus frascos de formol"):- No, e-x-p-l-i-c-a-r-s-e-l-o...

J. (interrumpiendo a ge. con voz de ofendido y, a la vez, absolutamente desinteresado):- Bueno, bueno, era eso nomás...

(Si no me hubiera interrumpido, con mala onda y ese dejo de "y a mí qué cornos me importa que sepas deletrear, sólo quería saber si iba o no con c", tal vez le hubiera explicado que no se trataba de una palabra simple, sino de una compuesta por tres partes: el verbo explicar, el objeto directo lo, y el objeto indirecto se. Y así podría saber que siempre que se encontrara frente a una construcción similar, sabría que iba con se, o sea, con S. También le hubiera dicho, encantada, que explicárselo lleva tilde. Pero qué querés con alguien que pregunta algo y cuando lo corrigen se ofende. Y tampoco es que preguntara cómo se escribe psiconeuroinmunoendocrinología o tetracaína dibudinato.)

Próximamente en esta sala, aventuras de gerund con la rara gramática de la oficina en la que le tocó secretariar. Mientras, diviértanse con otras aventuras grámaticales:

de Subjuntivo en la oficina suya de él
del Sr. Lobson y la gente de Gran Hermano
de Donnie y la gente testaruda
del Usuario Anónimo y sus dilemas frente a un error propio
mis miserias (que ya están bastante superadas, aunque le siga diciendo empanadas a las medialunas)