9.2.07

las verdaderas aventuras de la vida real de gerund


Ayer almorcé con mi mejor amiga de la adolescencia, compañera de andanzas en la secundaria, en los recitales, en la feria de fanzines..., Sol Lolita.
Ella dice que estamos las dos iguales. Y sí. Pero no. Yo ahora tengo el pelo largo y ella lo tiene corto, y las dos tenemos flequillo, algo que no pasaba cuando intercambiabamos addidas (yo tenía las negras y ella las rojas y cada una llevaba una de la otra), y teníamos un diccionario propio con palabras geniales como "oxidrilo" y "marrano" y "la mayeútica". Pero el resto está como igual. Ella está genial y ondera como siempre. Y seguimos escuchando más o menos la misma música, tal vez un poco más y un poco mejor, pero no tanto... además, como que llegamos a donde debíamos llegar. Si empezamos con los Ramones, y después nos fuimos para los sesentas, la música que escuchamos ahora no es más que el proceso de haber seguido investigando después de ese comienzo. Y así con todo: arte, cine...
Loli y yo ibamos a tercer año de una secundaria de mierda. Mala en serio. Era un acelerado de cuatro años. Yo entré porque había dejado la secundaria y me había metido en una escuela de Bellas Artes. Mi papá me rompió las pelotas todo el año anterior (aun cuando y ole había jurado que quería terminar la secundaria -era cierto-, pero sólo que quería hacerlo luego de terminar el bellas artes, que creo eran tres o cuatro años), así qu eterminé haciendo el bellas artes a la mañana y esta secundaria a la tarde. Loli tenía una historia similar: ella cursaba danza en el Colón. Era obvio que nos íbamos hacer amigas. Más porque las dos éramos raras y escuchábamos música rara (nuestro curso variaba entre rockbarriales -que en esa época eran rollingas a secas- y chicas fmhit). Y porque teníamos otros intereses. Mejor dicho, teníamos intereses. Y porque teníamos edad de secundaria (el resto era eternos repetidores o gente que laburaba). (Debo aclarar que otra gente se fue sumando a nuestro grupo, que pasó por varias etapas. Tal vez quienes más merezcan ser nombrados son los que todavía están hoy: Lolo, a quien conocimos por Agus, que era compañera nuestra y también parte del grupo, y Vir, que era amiga de la primaria de Loli y que estaba en un año menos que nos. Esto fue cuando estábamos en cuarto, nuestro último año).

Volviendo al comienzo, ayer tuve una hora de Loli. Y una hora fue muy poco. Tenemos mucho que hablar para ponernos al día. Años de su vida afuera, dando vuelta por Europa, aunque más que nada asentada en Barcelona. Y también tenemos que recordar las meriendas en el Tarzán; y el recital de Los Crudos en Entre Ríos; y el No somos perr@s; y cuando la profesora de inglés le dijo no sé qué cosa, y ella dijo "qué idiota", y la prof le dijo "vos o yo?", y ella respondió "usted"; y reírnos mucho (dicho sea de paso, es medio raro que yo haya terminado traductora con las clases de terror de esa profesora endemoniada).
Ayer íbamos de las cosa de ahora y de ponernos al día, a los recuerdos. Y si bien teníamos mil cosas que hablar, era como si no hubieran pasado los años. Era como si estuvieramos en lo de las SD tomando cervezas y comiendo pizzas y hablando de todo. Nos faltaban la guitarra y el bajo para tocarnos unos temitas, ji. En un momento, me dijo que se había encontrado los viejos vf. Ella es de las que vio nacer al vf. Me dijo que habían envejecido bien. No le creí, aunque sé que lo decía honestamente. No le creí de puro descreida nomás. Pero igual fue lindo.
Volví al laburo puteando, embriagada de recuerdos, llena de cosas que decirle.
Como para cerrar, para que la sensación noventas no se fuera del todo, cuando volvía al hogar temporal en el que estoy ahora, un chico subió al colectivo con una remera de los Descendents....
:)