15.3.07

mis viejos, los cuadros y yo

Como ya dije antes, cuenta la leyenda que mi primer nombre me lo puso mi vieja por un cuadro que había en la sala del hospital, cuadro que a la vez le recordó a una zarzuela. De ahí en adelante, por algún extraño motivo, mis viejos siempre me comparan con cuadros. Desde el principio siempre estuvo la expresión "tenés un cuello de Modigliani". También me dijeron que mis ojos eran dignos de Margaret Keane o alguien así. Una vez, mi mamá me vio entre luces tenues con una toalla en la cabeza y me dijo "por un instante fuiste la viva imagen de la chica de Vermeer, la del aro de perla". Y cuando me corté el flequillo, los dos estuvieron de acuerdo en que me parecía a la muchacha del cuadro aquí publicado: Bar at the Folies-Bergère, de Manet. Que, de hecho, después del corte desastrozo que sufrí hace poco, mi vieja utilizó el mismo cuadro para levantarme el ánimo ("pero ahora te parece más que nunca a la chica del cuadro...").
No recuerdo que jamás me hayan comparado con protagonistas de novelas, though.