26.9.08

infiernos floridos

(Puf. A veces me cuesta explicar como mi cabeza salta de un lado a otro.)

El otro día pensaba en relojes y celulares, un poco porque habíamos tenido una charla con los Cass-ender, Milo y el Subju, sobre eso, y resulta que yo tengo un problema con los relojes. me encantan, porque me parecen objetos muy lindos (algunos son preciosos), y muy útiles (sobre todo para alguien tan ultrapuntual como yo); pero a la vez los detesto me molestó siempre eso de sentirme atada al tiempo (lo cual es extraño, de nuevo, por eso de la puntualidad... aunque creo que puede tener que ver con que yo tengo como una especie de reloj interno que de manera instintiva no me permite llegar tarde a ningún lado... un device genial, pero que no incluye despertador, lamentablemente, damn it). en fin, que tengo una relación amor-odio con los reloses. y me acordé de (y le eché parte de la culpa a) eso de que cuando te regalan un reloj, te regalan un pequeño infierno florido...

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente un reloj, que los cumplas muy felices, y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con ancora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te ataras a la muñeca y pasearas contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo fragil y precario de tí mismo, algo que es tuyo, pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgandose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de a atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los demas relojes. No te regalan un reloj, tu eres el regalado, a tí te ofrecen para el cumpleaños del reloj.


Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj, Julio Cortázar