23.6.09

y bailaré sobre vuestra tumba

Yo ya no quiero hablar de mi vida mencionando hechos puntuales, porque tengo problemas con ubicar los puntos, tanto en el tiempo como en el espacio. Digamos, entonces, que voy a inventar algo que realmente pasó, sólo porque no puedo dar fe a ciencia cierta de cuándo fue. Además, tiene muchísimo más sentido.

Cuando tenía 16, venía de unos alborotados 15 con muchísimos libros, sobre todo The Catcher In The Rye y Demian, y Rayuela y El juguete rabioso. Mi romance con la literatura estaba, tal vez en su mejor momento. Pero eso no importa. Lo que importa era que padre y madre me pasaban libros gloriosos y yo leía sin parar. Hasta que un día madre me preguntó si había leído La espuma de los días. Yo no sé qué respondí, probablemente dije que no, sólo que no, aunque en realidad tendría que haber dicho algo más, porque nadie puede tirar así, al aire, un título tan musical y llamativo como La espuma de los días y no obtener a cambio una respuesta que esté a la altura. Pero bueno, yo ya de adolescente era desubicada, así que no dije más que no, y madre dijo que no sólo era una de las novelas más lindas que había leído sino que fue la novela que le hizo apreciar la prosa poética. Que esa novela era poesía, dijo madre.

Yo podría decir que el libro me agarró como me agarraban los libros en esa época (todos los anteriormente mencionados vienen con una historia que podría contar sobre ellos... además de otros que no menciono, y acá podría poner unas tantas cosas más, pero ya soy el colmo de irme por las ramas, así que mejor ahí lo dejo). Pero la verdad es que algo más pasó. No sé qué. Si lo supiera, estaría escribiendo novelas. O haciendo críticas literarias. Sin ambergo, como no lo sé, aá estoy, recordando que La espuma de los días me parece hermosa desde el título hasta el último punto. Que me hizo reír y me hizo llorar y me hizo odiarlo a Vian por haber escrito como a mí me gusataría (y como nunca podré) y amarlo por haber escrito de esa manera.

Podría hablar horas de Vian. De lo que fue su vida, de lo que es su legado, de lo que representa para mí, de como extraña y maravillosamente (como no podía ser de otra manera nvocando su figura) algunas de las situaciones más importantes de mi vida están ligadas a él. Podría contar como fue ir descubriendo a los mil y un Vians que se dejaron descubrir, y la intuición de que hay tantos más por ahí dando vueltas, jugando a las escondidas, tocando el clavicordio en alguna parte. Como suele suceder(me) con ciertas cosas relacionadas con el arte (algunas obras, algunas canciones, puñados de letras, unos tanto artistas), sé que no conozco a Vian, por más que lea biografías, pero siento que lo conozco en lo más profundo, aunque sé que, en realidad, esto es un engaño. Quisiera decir que lo que sucede es que él me conoce a mí, pero tampoco eso es del todo preciso. Digamos que me reconozco en demasiados aspectos de lo mucho que hizo, en sus novelas, en sus personajes, en sus canciones, en sus poemas.

Digamos.

Total, decir es contar una historia.


(perdonen si el post es medio inconexo, todavía estoy medio turulata de la gripa).


feliz haberte muerto, bisonte.


Una nota interesante
El blog de los cincuenta años de la muerte de Vian (en francés)
El mejor sitio sobre Vian (en francés)
"Le deserteur" audio de you tube (?) + letra en castellano