25.10.09

promesas más dulces que la madrugada



rasgando unas horas
ahogados de luz
cansados de mil palabras

promesas vanas
promesas más
dulces que la madrugada

persianas bajas
que espian sin ver
con ojos dulces de estrellas

rodillas moradas
de arrastrar los pies
y dormir las veredas

no hay
nada más que hablar
nada más

solo
sin fe
ni más que creer
ciegos de tanto volver

desechos de sueño
dormidos de piel
reptando a la orilla del día

la espuma de noches
sin amanecer
asfixiando cada esquina

no hay
nada más que hablar
nada más

solo
sin fe, ni más que creer
ciegos de tanto volver

déjame saber
que lejos estás
déjame sentir
fuera de lugar

sábado, nada más

¿qué puedo perder?
¿qué puedo ganar?
¿qué puedo decir?
¿qué puedo callar?

sábados, que hacen llorar

no hay
nada más
que hablar
nada más

solo, sin fe,
ni más que creer
ciegos de tanto volver

Sábado,
Valle de muñecas