22.4.10

de por qué el destino se llama Clotilde y otras sorpresas de la vida

resulta que Almond tiene una Clotilde en su vida.

y resulta que Almond encontró en una librería de viejos un libro que se llama "El destino se llama CLOTILDE"

y resulta que dudó si comprarlo o no. y no. y contó la anécdota. y alguno, o alguna -quién sabe-, le insistió en que lo tenía que comprar. y la convenció. porque a veces a Almond la convencés fácil. es medio así, Almond.

y después tuvo el libro. y por el nombre, antes de verlo, todos pensamos que era una novela rosa-hot alla Steel. pero al verlo, qué sé yo. y entonces, me tocó verlo y ese qué sé yo.

y primero fue el nombre de Giuseppe Guareschi, que como cualquier italiano de nombre fuerte, te suena un toque anarco. nada que ver, pero uno no puede evitar pensar en eso. después algo en la solapa sobre el libro y el autor, sobre el sentido del humor... si hay sentido del humor no puede ser tipo Steel, porque esos libros se toman siempre muy en serio a sí mismos (si no, no funcionarían). además, la edición no daba ni ahí con que fuera de esos. y después fue empezar a leer un poco y toparse con un nombre genial, el del protagonista: Filimario. Filimario es un nombre muy genial.

y entonces, la duda: che, y si estamos frente a algo opuesto a lo que pensábamos? y si este Guareschi es como un Vian, un señor genial y divertido que estuvo escondido, a la espera de que lo encontráramos? y si?

y si no es, pero merece serlo?

entonces decidimos que íbamos a buscar a Guareschi. y que si no lo encontrábamos, le íbamos a hacer una entrada en Wikipedia, donde íbamos a poner lo grosso que había sido, como había escrito miles de libros nunca publicados mientras era campeón de esquí de alta montaña y experto pescador de truchas submarinas, que además había sido arqueólogo turístico y excelente interprete de banjo finlandés (no, no dijimos todo esto, pero dijimos cosas parecidas, o tal vez más geniales, que ahora no recuerdo).

pero al final lo encontramos. un poco una pena, porque perdimos a ese otro Guareschi con el que tanto nos habíamos encariñado.

y otro poco no, porque al final, resultó que Guareschi era un chabón copado. no tanto como hubierámos querido, tal vez, pero al menos interesante para chusmear.

y si algún día leo el libro, les cuento qué tal.