9.6.10

(volvemos a la búsqueda de titulero con disponibilidad horaria)

Hoy estaba comprando unas cosas en Famacity y resulta que la cajera me dice (ponele) "35, 85". Y después: "Ah, no, no, 36". Me pareció raro el abrupto cambio.

Me fui, porque era -ejem- un toque largo (igual, porque había descuentos y cosas así), y además porque no tenía ni tiempo ni voz para hacer un escándalo, pero igual me pusea revisar el ticket y, ¿con qué me encuentro..?


(sí, estoy un toque enferma, con una sexy voz grave de dolor de garganta, 
y sí, me lavo el pelo con Capilatis) 


Con que resulta que le doné 0,15 a UNICEF. Ustedes me dirán que son quince centavos, que no sea rata. Es cierto. Pero también son ciertas una serie de cosas que van desde la huevada de que capáz que las monedas me venían bien para viajar (de hecho, así era), o desde la postura mucho más interesante que plantea acá Fodor, con la que concuerdo. 

Pero no es sólo eso. Lo realmente malo es que no me avisaron. Fijate, ni siquiera digo "no me preguntaron"... En ningún momento la cajera me dijo "Mirá, no hay cambio, para redondear te pongo la donación a UNICEF" o "Escuchame, cerda burguesa, vas a donar a UNICEF quieras o no: yo tengo la caja, yo tengo el poder". Nada. Y de hecho, me di cuenta por el error que cometió (no que no revise los tickets, en gral lo hago, pero más por encima... un detalle así, tan mezclado entre el resto de la compra -porque, además, fíjense bien: no está en un apartado separado, sino que está entre los productos que compré- se me hubiera pasado por alto completamente...).

Bueno, eso, qué sé yo. Una más de la vida real de gerund.